El funcionamiento consiste en el desplazamiento cíclico (óptico, pues realmente se trata de intermitencias seriadas) de la luz a lo largo de todo el sistema de lámparas produciendo el llamado «efecto rata» o de persecución lumínica. De este modo vemos desplazarse la luz a saltos de manera sucesiva de un aplique al siguiente y así sucesivamente sin que exista realmente ninguna imagen convencionalmente “artística” que iluminar. En un stand de feria de arte resulta irónico encontrarse todo un sistema de dispositivos para la iluminación de obras que supuestamente irían iluminándose secuencialmente pero cuyos “contenidos” no existen; no hay cuadros que iluminar solo una circulación enloquecida de iluminaciones a modo de flashes que centellean al paso de aquellos espacios vacíos donde se supone que podrían existir cuadros/obras de arte.